n392 Je suis. Soy Camille Claudel.

 


n392 Je suis. Soy Camille Claudel.

De Caita Barberán y Marxela Etchichury

Hoy tengo función de "Camille Claudel". Así la nombro en la intimidad a la obra.
Es un regalo hermoso esta obra.
Lo digo siempre. Cae y recae la felicidad entre las manos cuando pienso en la pieza, en las funciones, en las listas de reservas desbordando las sillas y los escalones onduleantes de la escalera del hall principal del Museo de las Mujeres.
Decido escribir. Como acto deslumbrante de la existencia. Elijo escribir para poder hacer algo. Y que el aburrimiento no se convierta en tristeza y ella, en sucesos aburridos de la vida.
La política, el arte, la religión, los grandes temas de la humanidad no dejan de ser meros sostenimientos de eso que a los perros les alcanza con solo estar sentados al sol toda la tarde. 
Por eso prefiero escribir. Para delirar infinitamente la posilidad de no aburrirme. Quiero Ocio. Ocio pleno de belleza y creatividad.
Quiero morir siendo joven. Quiero que la vida dure toda la vida. Que se empeñe en hacerme tener más ganas de vivir. 
Les cuento que estoy ensayando "Nosotras No esperamos a Godot". Una versión que ns permite hacerla actuando mujeres. (busquen en internet sobre Esperando a Godot y la prohibición que dejó el autor).
Quizá por eso disfruto de escribir sobre cómo llevar la existencia.
Pero volvamos a Camille. Esta noche hay función! y tengo que prepararme. 
abrazos  

ya fue. yo también voy a escribir sobre #NoMirenArriba

 A Todos se nos escapa el método científico en muchas áreas de nuestras vidas. 

Creo que ya ni siquiera tiene sentido discutirlo. Cientos de miles de jóvenes han escrito tesis y monografías sobre esta discusión en todas las universidades del mundo. 

La discusión es hasta... vieja. Regresamos del positivismo total, para entender que había más cosas en juego. Leímos a Foucault y la conversación no daba para más. Parecía ser suficiente. Podíamos decir en una reunión que usábamos ajo para el herpes y luego comentar que el martes teníamos turno en el dermatólogo. Y nadie te diría más nada sobre eso. 

Y apareció el pinche virus Covid. Y  aquí nos encontramos quienes pensábamos en poesía teniendo que defender usar un barbijo y quedarnos afuera de una discusión sobre las vacunas. Nuestras opiniones sobre los grandes monopolios de las fórmulas médicas ni nos atreveríamos a prestarlo como argumento sentados al lado de un señora o señora que dicen que las vacunas son para no sé qué experimento. O que el virus no existe o muchas de esas cosas que todes hemos leído y escuchado.

Y el cine norteamericano ya se metió y sacó su película. Con la que obviamente voy a estar de acuerdo a pesar de ser una especie de panfleto obvio sobre los temas con los que hemos tenido que lidiar los dos últimos años de nuestra existencia.

Con una actriz que a pesar de sus crisis debido al particular momento que está viviendo siempre está perfectamente pintada y arreglada. Dice haber llorado toda la noche, pero sus ojos están intactos, y su maquillaje y peinado no se mueven durante toda la película. 

Un científico que a pesar de ser un asqueroso mercenario, termina siendo un buen padre de familia de quien todo lo bueno se puede esperar. 

Y defendiendo al método científico nos meten su religión cristiana, su idea fantasmagórica de familia feliz que como pie de manzana y la idea siempre permanente de que los político son todos una mierda. Más alla de que Meryl Streep como siempre hace fabuloso todo lo que toca. Es como la reyna Midas de la actuación. Cualquier personaje que hace es una joya, cosa que los guionistas deberían agradecer enfáticamente. Di Caprio también actúa fabuloso como siempre. 

Todo el reparto es genial. Las actuaciones son muy buenas y hasta el  guion está bien. 

Pero no deja de tener ese tufo de cine norteamericano que no pretende tocar ningún animalito de cristal de la sociedad capitalista. Sólo señala al más malo de los malos. El villano caricaturizado que podría haber salido de cualquier historia de Marvel. 

Hasta ahí llega.

No es difíicil ver qué conceptos, qué cosmovisión nos trae la peli. es muy obvia:

familia, ciencia, sentido común, antipolítica, religión, moda; todo eso en una peli seudo ciencia ficción muy bien actuada y dirigida. 

Lo del aspecto de la científica fue el primer momento de contractura que tuve con la peli. 

Pensé: ella no puede estar siempre tan bien maquillada y hermosa. Me llamaron la atención sus sweteres de hilo, todo como de revista... 

Y los personajes son bastante obvios y esteriotipados incluso para una peli norteamericana.

Tiene frases muy buenas: "le sacamos una maldita foto". esa frase es genial. 

Esa frase nos ha hecho sentir comprendidos a todes quienes hemos estado lidiando con esa discusión sobre si el virus existe  o no. Hemos tenido que estar del lado del positivismo para no enfermarnos ni enfermar a otres más vulnerables. Y la peli nos trae algo de eso. Como para saber que en todos lados se dio esta misma discusión. 

Y creo que eso es lo que nos gusta de esa peli, la sensación de que todas esas discusiones se dieron y se están dando. Y como lo hace Meryl Streep y Di Caprio, se puede disfrutar de una peli que podrías ver comiendo una pizza rica cocinada en horno de barro.

En fin... soy directora de teatro, no de cine pero me dieron ganas de compartir mis ideas sobre esta peli que nos ha hecho hablar un rato y poner me gusta en las redes sociales.  

ÚLTIMOS DÍAS DE UN AÑO (agregue usted misme el adjetivo calificativo)

 

Vacunarse o no hacerlo. Enfermarse o no. Cuidarse o dejar la estela de toses y síntomas.

Y habrá cientos de miles de opciones más.

Lo difícil de todo esto es que muches tenemos miedo y preocupaciones.

Sobre la enfermedad, las secuelas, los síntomas, les seres querides, las consecuencias de las vacunas y la economía propia.

Yo decidí vacunarme.

Creo en la ciencia a pesar de que haya quedado metida entre los malditos lazosde la propiedad privada.

Así como vivo una intensa vida espiritual rechazando todas las religionesy sectas o participo en política pero no creo en ninguna de todas las opciones de derecha y de derecha lavada.


El año pasado fue difícil pero nos dio la posibilidad de tener tiempoen nuestras propias casas. A ese tiempo cada quien llegó con lo que tenía. herramientas y recursos para soportar la existencia y la incertidumbre.





Este año fue más difícil, por lo menos para mí. Tuvimos que trabajar de manera presencial, seguir haciendo cosas virtuales y el miedo latente a contagiarse o contagiar a otro más vulnerable. Por suerte tuvimos unas semanas de respiro. Pudimos abrazarnos y estar cerca. Soñar despiertos con la posibilidad de que todo había terminado.


Yo estoy esperando el momento en el que todo esto sea normal.Y que hayamos cansado tanto al bicho como para que sea algo leve tener o no tener covid 19.

Supongo que de a poco aprenderá a convivir con nosotres sin matarnos.Así como fue la gripe u otras enfermedades.



Por ahora, sólo podemos decidir algunas cosas; vacunarnos, cuidarnos, cuidar al otre. Y pensar si queremos o no seguir viviendo en un mundo tan desigual que ni siquiera hemos podido ponernos de acuerdo para que no muera tanta gente.Eso es lo más difícil.

Vivimos en sociedades desiguales, horribles. Esta vida nos ha llevado a ser casi inmunes al dolor del otre.A la muerte del que no conozco personalmente.

Han muertos miles de personas por hambre, enfermedades tratables, pobreza y covid 19.

¿Hasta cuándo seremos tan insensibles?