Si hoy fumara algo que ya no fumo, tal vez creería que no vale la pena hacer balances. Pero la verdad es que siempre los he hecho de una u otra manera. Es maravilloso hacer el recuento de las cosas importantes que han pasado en los últimos meses de tu vida. Claro que cuando fumas esas cosas que ya no fumo, poco hay para recordar. Y no tanto por la memoria, sino porque se pasa mucho más tiempo en el sillón imaginando lo que nunca harás. La cosa es que haciendo este inevitable balance que me fascina hacer, me emociono de pensar que sigo viviendo en esta tierra lejana que es Catalunya, o España (para mi es casi lo mismo). Estoy contenta de haberme mudado de mi país natal, que es tan maravilloso como este, pero del que necesitaba salir para dejar de ser Marcelita y convertirme en Marxela. Es un juego de palabras tonto el cambio de mi nombre, más bien, lo importante es sacarle ese diminutivo a Marcela. Haciendo el recuento también pienso en mi primera gira internacio...