cosas que pienso porque me tocó atravesar una pandemia

Personalmente creo que todo esto es una locura... dice la canción. y su música envolvente me llena de amor.
Llevamos meses de cuarentena, y lo que hace unos meses nos parecía una locura, ahora comienza a asentarse. Es extraño, pero me da la sensación de que algo ha venido para quedarse, es más, diría sin miedo a exagerar que estamos gestando una nueva disciplina artística. No es teatro. No es cine. Pero si actuamos, contamos historias y compartimos. Nos emocionamos y hay un público que disfruta y pide por más.
Debo decir, debo reconocer que fui escéptica de la posibilidad de actuar de manera virtual. Nunca fui actriz de cámara. Pero pasaron los meses y la necesidad de actuar creció. Empecé a probar frente a la cámara y empecé a entender que algo podíamos hacer. Y así fue. Pudimos. Y claro que podríamos haber grabado y editado o que podríamos haber actuado frente a la cámara y desde lejos mostrar la obra. Pero ninguna de las dos posibilidades me agradaba. No sé crear con edición, me gusta lo espontáneo, lo que muere en el aire mientras sucede. Pero cuando estaba lejos de la cámara, intentando mostrar todo mi cuerpo, también algo se perdía. Y comencé a acercarme a la cámara. A jugar con las distancias. A dejarme llevar intuitivamente para expresar mejor lo que late y sucede. 
Yo no soy una teórica del teatro, pero sí quiero compartir este proceso tan extraño y no puedo dejar de dejar asentado que este es un momento único. Necesitamos seguir expresándonos con el Teatro y aunque ahora no podemos hacerlo como siempre, estamos actuando, estamos contando historias, nos estamos emocionando.

Sucede que ahora tenemos que encontrar este nuevo lenguaje. Buscar la manera de expresar todo eso que expresábamos arriba del escenario.
Ahora el escenario es la pantalla. Y quizá sea bueno aceptar que no será sólo un parche, una medida extrema. 
En las funciones que hemos realizado, hemos tenido muy buena afluencia de público. Hemos podido compartir el trabajo con personas que están del otro lado del hemisferio.
Quiero decir, cuando apareció la imprenta, seguramente fue difícil aceptar esa nueva tecnología. Así nos ha pasado siempre. Nos negamos a aceptar algo que se dará por sí mismo. 
Yo misma pensé que no iba a hacer nada en clave virtual, solo ensayaría para no perder el ritmo de trabajo. Pero la tecnología siempre estuvo ahí, para ser usada, para ayudarnos a expresar tanto aire del pecho.
Ahí está el lenguaje, nuestra primer tecnología.
No podemos negar la pulsión permanente. la necesidad extrema de compartir la lluvia que cae en el alma. Es imprescindible. 
De todo esto cosas quedarán. No hay necesidad de tirar todo a la basura. No hay necesidad de negarnos a expresar de nuevas maneras.
No estamos dejando de lado los escenarios, estamos creando nuevos lenguajes. 

Innecesariamente Imprescindible

Estrenamos!!! Vaya que sí lo hicimos.
Los tiempos de pandemia nos han llevado a estrenar de una manera completamente diferente. Lo primero, no fue en un teatro. Fue virtualmente con una app.
Cada quien en su casa, lejos, solos... Eso fue muy extraño...
Pero seguimos las tradiciones: nos juntamos unas horas antes (virtualmente), tomamos mate, charlamos, nos dijimos lo nervioses que estábamos, nos maquillamos y nos dimos consejos sobre cómo se veía mejor nuestro vestuario.
Calentamos, respiramos, cerramos nuestros ojos y nos  conectamos con nuestros personajes.
El público fue llegando a la sala. Hubo música de espera y largamos.
Con miedo, con preocupaciones nuevas. Antes, me preocupaba que todos en la sala me escucharan, ahora me preocupaba que la conexión de internet fuera buena. Antes estaba pendiente de estar correctamente bajo la luz, ahora, de mirar a la cámara.
El público era el listado de persones que se habían conectado a través de la App, ya no estaban sus ojos expectantes o sus caras fruncidas.
Largamos. Tuvimos errores de texto, nos emocionamos con algunas partes de la obra y nos mirábamos a través de la pantalla. Quizá eso sea algo extraño. Cuando actúo en el teatro, a menos que haya un espejo, no me veo nunca mi rostro. ahora si. Actúo viéndome, eso es extraño y creo que con el tiempo tendrá implicancias. ya sabremos si positivas o negativas, o ambas.
Al terminar, sonaron los aplausos de manera desprolija, mientras el público encendía sus micrófonos, nos decían cosas lindas y empezaron a llegar mensajes de texto al celular.
Quería abrazar pero sólo me tenía a mi misma para hacerlo.
Nos quedamos charlando con les compañeres un rato, compartiendo...la FELICIDAD. Esa felicidad que da estrenar.
Quizá no era imprescindible estrenar, pero para sentir esa felicidad, no quería esperar a que terminara la pandemia y entonces salir a recoger los pedazos de cosas que habían quedado.
El arte, hacer o disfrutar de ella, quizá no sea imprescindible como lo es comer, pero sin ella, sin el arte, es imposible vivir.
Y es tan hermoso compartir con otres este gran amor que es el teatro. Y es tan rico sentir esa felicidad que sale a través del brillo de los ojos. Y es por eso que me pregunto... ¿Acaso podía no estrenar? ¿Acaso la cuarentena podía impedir que sintiera tanta felicidad?
Les teatreros independientes, estamos acostumbrados a sortear toda dificultad con tal de hacer y compartir. Bueno, ahora estamos sorteando esto. Teatros cerrados, pandemia, cuarentena, miedo, incertidumbre. Pero anoche estrenamos y queremos seguir actuando.
Gracias a todes. graciassssss!!!!!


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las hojas de los árboles caen cada otoño.
Es un ritual del tiempo. añejo.
Se repite cada año, cada siglo.
Nada hace detener tal fuerza vital, natural.

Así es el mundo, así es el tiempo.
recorre y vuelve a recorrer cada fragmento de existencia
y nada lo detiene.
Los barcos parten, los niños crecen, los viejos mueren.
La piel herida cicatriza,
y tus ojos se pierden en el tiempo.
Es así.
No puedo frenar (nunca podré hacerlo)
esta especie de fuerza natural que lleva
existencia.

Me entristece?
sí, claro.
duele? por supuesto.
Pero no hay remedio que sane lo que no es enfermedad,
sino simple realidad repetida entre los años
que cuentan mis manos,
como si se tratara de una fina arena escurridiza,
 dorada. Llena de mar
                        que lucha por regresar al océano.
Furiosa y medieval.

Las hojas de los árboles caen.
No hay misterio en esa realidad.
Es así.
La muerte se lleva los honores de la sorpresa,
pero en realidad, es un evento repetido
desde que somos quienes somos
en este mundo de ríos que recorren
 y mares que suben y bajan la marea.
no hay misterios en la naturaleza.
y la tuya siempre fue una sonrisa vegetal al parecer.

No confundan por favor, estas palabras.
Acá no hay muerte,
solo cayeron las hojas de los árboles de mi patio
y no comprendo el tumulto de una muerte


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