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sábado 4 de Julio a las 20 hs.

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se dice de mi...

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encontrar nuevos lenguajes

La Pandemia nos hizo quedarnos en casa. Ni ensayos ni funciones. Ni encuentros. nos quedamos lejos. Sin embargo, seguimos trabajando con ensayos virtuales.
y después de tantas y tantas semanas de ensayos virtuales me decidí a estrenar una obra. Una Puta en el Manicomio de Franca Rame y Darío Fo. Actuado por Ludmila Hernandez.
Un fabuloso monólogo.
Pero soy de Teatro. Soy de aire compartido, de olores en el ambiente. de mirada a los lejos.

No puedo explicar las causas sin caer en poesía.
El teatro transmite algo extraño por el mismo hecho de compartir un espacio. Y también esa continuidad inminente, es parte elemental de lo que sucede durante una representación. Suelo decirle a los actores "no sueltes". Aún cuando la memoria falle, aun cuando suceden cosas, el actor de teatro no puede soltar el personaje. Sería como si un músico, de pronto dejara de tocar la melodía y nos mirara desconcertado porque no recuerda si la nota es sol o mi.
Recapitulando, continuidad y presencia. esas dos palabras describen fuertemente al teatro. No hace falta aclarar que es mucho mas que eso, pero ahora, mi pensamiento es sobre estas dos cuestiones.

Preparando trabajos para presentar de manera virtual, decidí que debe haber teatro en estas presentaciones.
Es decir, la actriz tiene que trabajar sin hacer cortes, en vivo, No puede ser grabado y mostrado después. perderíamos la presencia. Perderíamos eso de efímero que tiene cada función. el teatro se da en un momento y en un espacio. El espacio se ha cambiado, pero el tiempo no.
El espacio es virtual; el tiempo debe seguir siendo presente, ahora. Ya. y se terminó la función. Presencia y continuidad.

Pero con esto no alcanza. hay algo que se transmite en el aire que no llega a los dispositivos (computadoras, celulares, tablets o tv inteligentes.) y ver desde lejos una obra en una pantalla, no es lo mismo que verla desde lejos desde un patio de butacas. 
Y allí aparece el acercamiento al lente.
El ojo de la actriz o del actor, se dejan engañar por la lente y a través de ese hueco que son las pupilas sale algo que sí viaja a través de los dispositivos y llega a los huecos de los espectadores y entonces sí, ese juego entre orificios, permite algunas cosas más.

Nadie dice que se pueda remplazar, pero gracias a esto he encontrado nuevos lenguajes. Nada que se compare con la orgásmica sensación de una función en un teatro, pero si seguí encontrando nuevas formas de expresar y compartir.
Y finalmente, esto es lo que cuenta para mi. Encontrar formas de compartir la soledad y las emociones y las ideas y los sentimientos y las risas y los lloros.


 

pensamientos de cuarentena

hemos estado durmiendo. guardados en una especie de miedo fantasmal. como si nos hubiésemos acostado bajo una manta que nos cubre y nos cuida de las maldades del mundo exterior.
lejos, en otros continentes la gente empieza a sentir el aire en la cara, el sol en el rostro, la alegría en los ojos.
Más allá de todas las fuerzas que están en contra de la libertad, podremos volver a disfrutar de la compañía de otro. Creer que habernos guardado un tiempo, para salir solo a través de la pantalla, si creen que sólo un par de meses de reclusión permitirán que toda una fuerza natural y bestial que corre por nuestras venas desaparezca, es darle demasiado poder al mundo de los papeles y los ascensores de oficinas.
Puede haber algo por encima de nosotros. un bestial sistema que se alimenta de nuestra idiotez. no lo dudo. no puedo negarlo. no se me ocurriría, pero tampoco voy a negar qué tipo de bicharraco somos. Necesitamos el contacto físico del otro. Sí, algunas cosas cambiarán. Antes los cuentos se transmitían con la oralidad, hoy ya los libros son viejos.
Pero qué importa? Cuando por las noches arrecia la soledad de la existencia, cuando ya no estamos cansados de producir, cuando nos encontramos con nosotros mismos, corremos indiscutiblemente al abrazo de otro. Unos meses de soledad habitacional, no cambiarán la piel que cubre nuestra existencia.
Así como tampoco será el comienzo de una revolución esta cuarentena, tampoco será el cambio a esa sociedad que odiamos de individualismo y control.
No dejaré que crezcan espigas horribles en mi cabello. Aun soy parte de un mundo aun más fuerte, más preciso que la horrible cuestión en la que podríamos caer. Solo hemos descansado un par de meses. Lamentablemente, tenemos muchos muertos que llorar. Una clase ha preferido que muchos mueran en el mundo. Algunos hemos podido aun librarnos. Hay muertes que llorar, como cada día, cuando mueren el hambre en los estómagos pequeños.
Pero ahora, vemos el sol en nuestros amigos, al otro lado del mundo, a través de las pantallas, vemos el sol y los abrazos y las sonrisas llenas de alivio. Algo terminó del otro lado del mundo. Estamos bancando la que nos toca de este lado, un poco después. siempre un poco después.
Pronto el sol también brillará en nuestras caras. Algunos tomaran una fotografía de ese instante. Otros quizá, solo cerremos los ojos al sol, para disfrutar de todo su calor.
Miraremos el mundo. algunas cosas estarán igual. otras cambiarán. Pero no se, no creo que perdamos la sutil belleza de la cercanía real, física, gloriosa y necesaria.